
Absorber la luz del día para el bienestar
La luz natural es uno de los placeres más sencillos de la vida. La exposición a la luz del día fomenta la liberación de endorfinas y serotonina, a menudo llamadas «hormonas de la felicidad». Ayudan a regular el estado de ánimo, el sueño, el apetito, la capacidad de aprendizaje y la memoria, a la vez que alivian el estrés y las molestias.
Colocar un escritorio o tu silla favorita cerca de una ventana es una forma sencilla de aportar más luz natural a tu rutina diaria y disfrutar de los efectos saludables de la iluminación en tu estado de ánimo.

Luz para los meses más oscuros
Aunque la luz del día no puede acabar con la melancolía invernal, aprovecharla al máximo cada día ayuda a aliviar los efectos de la depresión estacional y mejora la calidad del sueño. Incluso pasar algo de tiempo junto a una ventana puede suponer una diferencia considerable en los meses más oscuros del año.
Cuando la luz natural es limitada, colocar lámparas de mesa cálidas y lámparas de pie de diseño junto a alféizares y aparadores puede crear un ambiente acogedor y favorecer el bienestar diario.











